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Alicia se sintió incómoda y con mucha rabia, por una situación que tuvo con su mejor amiga, pues su amiga hizo algo que no le gustó por lo que reaccionó de manera impulsiva diciéndole palabras hirientes. Ahora Alicia reflexiona y quiere entender por qué reaccionó de esa manera, por algo tan sencillo.  

El problema de Alicia es el manejo de sus emociones, pues ante cualquier estímulo externo que no sea de tu agrado actúa de manera impulsiva sin tomar en cuenta las consecuencias.

Es importante indicar que el inconsciente oculta información y utiliza a la otra persona de espejo, para reflejar aquello que oculta. El problema es que siempre crees que la culpa o la situación es del otro.

Cuando no eres consciente de controlar tus emociones y cualquier estímulo externo lo desencadena, entonces es momento de hablar de tu inconsciente, quien se encarga de guardar información y sacar a la luz cualquier hecho parecido al que has registrado en tu inconsciente para que reacciones de manera similar.

Tienes que saber que tus reacciones vienen del inconsciente, que es un patrón que repites, que no importa con quien estés, pues el inconsciente guarda situaciones con emociones e información.

¿Qué es el inconsciente?

A todo esto te preguntarás, ¿qué es el inconsciente? Muy interesante tu pregunta. En el libro de Emociones para la Vida de Enric Corbera, él lo define de la siguiente manera: “El inconsciente conforma entre 95 y un 97 por ciento de la psique y es donde se guarda la información que hemos heredado de nuestros ancestros, la que nos siembran cuando nos están gestando y toda aquella que por razones culturales de educación y religiosas no podemos expresar y ocultamos.”

El inconsciente pensamiento

Para ponerlo más simple, el inconsciente es el disco duro de tu cerebro, donde se almacena toda la información desde que estabas en la barriga de tu madre y según estudios puede ser hasta tiempo más para atrás, a esto le llaman epigenética, pero no te voy a hablar de esto ahora para no confundirte más.

Si es importante que sepas que esa información almacenada sale al exterior mediante comportamientos de conductas aprendidas que es lo que conoces como creencias.

Es lo mismo que sucede a lo que le llamas “problemas” que en sí no son problemas sino más bien manera de ver y entender lo que nos ocurre, me imagino que te has dado cuenta de que un mismo problema las personas lo asumen de diferentes maneras.

Cuando te veas diciendo “tengo que”, “debo de” lo que le siga después son creencias limitantes fruto de tu programación, pues para empezar tú no estás obligada a nada, eres responsable de ti y tus decisiones. 

Para el inconsciente la autoindagación es importante

Es necesario que empieces por la autoindagación, y para ello empiezas a preguntarte para qué vives esta experiencia, que te quiere enseñar? Cuando preguntas “para qué” lo que haces es buscar las respuestas en ti y te pones en modo de apertura a tus emociones y creencias. Nunca te preguntes por qué, pues buscas afuera respuestas que solo tú conoces desde tu interior.

El inconsciente joven

Un consejo que da Enric Corbera quien es psicológico, dice que al momento de la autoindagación “no busques una respuesta, no hay una respuesta a tu pregunta, no te creas expectativas, observa la situación problemática y procura no identificarte con ella, actúa como un espectador que no sabe pero que quiere comprender.”

No se trata de buscar culpables, pues tu inconsciente está conformado por informaciones heredadas que muchas de ellas fueron soluciones que tus ancestros aplicaron en su vida entendiendo que era lo mejor que podían hacer porque ellos también han sido condicionados por su familia y el ambiente.

En resumen el inconsciente…

Para que de manera resumida quede claro, solo tú decides qué quieres hacer ante la situación que te pasó. Tú sacarás tus propias conclusiones, pues decirte lo que debes de hacer es imponer mi punto de vista y tampoco se trata de esto.

Sé consciente de tus creencias no para que seas esclava de ellas sino para que aprendas a no identificarte con ellas y que tú decidas cuándo quieres cambiarlas porque no te permite ser feliz.  

Los causantes directos de tus acciones emotivas y conductuales no son las situaciones externas ni internas, los responsables son tus pensamientos, tus creencias, valores, filosofía de vida, etc. Que están ubicados en tu inconsciente.

Lo has escuchado varias veces, vuelvo y lo repito,  no puedes cambiar a la otra persona, si puedes cambiar tú, y tus creencias.

Si te pregunto, qué te lleva a actuar por impulso, me dirás varias justificaciones pero la realidad es que detrás estás validando tus creencias.

Todas tus reacciones están programadas desde tu inconsciente.

Enric Corbera dice “detrás de todo lo que hacemos siempre hay una intención, esta tiene dos caras: la primera la que nos explicamos a nosotros mismos y la segunda la que se halla en tu inconsciente y es la verdadera.”

Se trata de tu aprender de la experiencia y que si te vuelve a pasar otra vez aprendas a gestionar mejor, siendo consciente en todo momento que esa persona es solo un espejo de que lo que te ocultas a ti misma y que es una oportunidad para que hagas consciencia y empieces autoindagarte para superar esa creencia limitante.

Al final la que se hace más daño eres tú porque te autocastigas haciéndote sentir culpable y eso no es sano para ti.

Sé que después que Alicia se le fue su coraje se empezó a sentir mal por lo dicho a su amiga, pero detrás de esto hay una culpa que le hace sentir peor. Ella no tiene que sentirse culpable, pues como explicaba más arriba lleva consigo unas creencias que es lo que le empuja a que actúe de esa manera.

Esas creencias se originan por los patrones que tus padres y el ambiente en el que te criaste te enseñaron y te dijeron que es la verdad absoluta cuando no es así. Ninguna creencia es verdad. Son condicionamientos que nos impregnaron. Y que ahora que eres adulta tu responsabilidad es trascenderlo. 

Te quiero dejar con una frase que encontré en el libro Emociones para la vida de Enric Corbera, y te la quiero compartir.

“Perdonar no es reconocer una equivocación, es soltar. Perdonar es dar gracias por el aprendizaje”.

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